La psicoterapia nos permite, -tomando las palabras de Ana Llenas en su maravilloso cuento La joya interior-, indagar dónde perdimos nuestra esencia, con la verdad, afrontando nuestros miedos, sintiendo nuestras emociones… en busca de una meta que vale la pena: ser tú mismo. En ese camino, la relación terapéutica te ofrece un espacio donde ser visto y aceptado. 

Te puedo ayudar si...

  • Te sientes perdido,
  • No tienes la fuerza o la energía para vivir plenamente el día a día,
  • Tienes dificultades en tu relación de pareja, o en tu relación de ex-pareja.
  • Tu pareja tiene hijos anteriores a vuestra relación, y sientes que no encuentras tu sitio en la relación con ellos.
  • No sabes quién eres, o sí que lo sabes y quieres cambiar algunas cosas.
  • No te quieres, no te tratas con cariño
  • No puedes querer a los demás
  • Sientes que no vales nada, o que todos son mejores que tú.
  • Estás tan triste, o durante tanto tiempo, que no puedes atender tu día a día, tus relaciones, tu autocuidado…
  • Gastas una energía tremenda tratando de ser normal
  • No tienes ganas de vivir
  • No soportas a tus padres o sientes que son ellos quienes no te soportan a ti
  • No soportas a tus hijos o sientes que son ellos quienes no te soportan a ti
  • Tienes obsesiones, pensamientos recurrentes que no te abandonan y te dificultan atender y disfrutar de tu vida.
  • Complaces a todo el mundo porque ya que estas… no te cuesta nada, pero a menudo sientes que se aprovechan de ti.
  • Sufres dolor sin causa médica aparente
  • Tienes los nervios de punta, te comerías la nevera entera, te fumarías lo que pillaras o te beberías hasta el agua de los jarrones.
  • Has sufrido una experiencia traumática
  • No puedes poner límites, o puedes ponerlos desde la rabia y muestras agresividad.  
  • No puedes estar más de 10 minutos sin que te asalte la necesidad de coger el móvil, encender la tele, salir a correr o cualquier otra actividad que te libere de ese suplicio que es estar contigo mismo.
  • La maternidad no es lo que esperabas y te sientes superada, triste, culpable…
  • Te crees el rey del mundo, el puto amo… y tu entorno no parece verlo así… incluso parece que sufren con tu forma de relacionarte con ellos (¡¿pura envidia de no poder ser tú?!)
  • Te han diagnosticado un trastorno mental,
  • Las cosas han cambiado… y sientes que no te adaptas.
  • Sientes un gran vacío.
  • Se fue alguien importante para tí, y la vida ha perdido sentido,
  • Tu sexualidad o la forma de vivirla es un problema en lugar de una fuente de conexión, autoconocimiento y placer.
  • Crees que tu niñoadolescente necesita un psicólogo (quizá baste con que vengas tú).

Si no sabes qué te pasa, no puedes ponerle palabras a lo que sientes, pero sabes que no te sientes bien

¡Hablemos!

Scroll al inicio